Esta película tan revolucionaria de David Lynch cuenta con una trama enrevesada acerca de un hombre que, preso de sus celos al saber que su mujer le es infiel por su incapacidad de satisfacerla, acaba descuartizándola.
Sin embargo, él no quiere reconocerlo. Es un acto tan atroz que acaba inventándose otra realidad. Imagina un mundo paralelo donde él es un macho alfa capaz de hacerse cargo de las necesidades sexuales de su mujer. No obstante, sus temores reaparecen en este nuevo mundo porque ella le vuelve a ser infiel.
El protagonista crea una realidad totalmente distorsionada porque es incapaz de soportar el dolor y la culpabilidad de sus actos. No quiere recordar.
Pero, la memoria al final es lo que nos define. La memoria, ya sea personal o histórica, es fundamental.
Hemos dedicado varias clases acerca de este tema, sobre el testigo y la realidad. La memoria necesita testigos que cuenten lo que sucedió para que no se vuelvan a repetir errores del pasado.
Pero, ¿Y si lo mismo que sucede en la película sucediese con la memoria histórica? ¿Y si nuestra realidad estuviese modificada por los ganadores?
Comentarios
Publicar un comentario